viernes, 7 de septiembre de 2012

Mil Noches...

Mírame a los ojos, que no habrá otra oportunidad para hacerlo.

Las palabras sobran, el tiempo vuela.

No necesito que digas mi nombre, o que te quedes toda la noche.
Tan solo mira mis ojos una vez, para saber que vale la pena seguir mirando.
Toca mi mano sólo para saber si hay electricidad.

Y bésame,  primero suave y lento, luego pierde el control...
Porque lo divertido de todo esto es que nadie sabrá nunca,
porque los dos sabemos guardar secretos...
en especial cuando a los dos nos afectan los resultados.

Acaricia mi piel, y borra mis pensamientos,
olvida que todo está mal, porque se siente muy bien.

Tan solo un roce puede hacer explotar todo por los aires,
sin embargo la química que produce la conversa
ya puede incendiar cualquier estructura.

Olvida el cuidado y la esperanza de dejarlo pasar,
pues sabes como yo que sólo puedes pensar
en rincones olvidados para desatarte,
porque eres como yo en muchos aspectos:
como el viento, como el fuego, como el agua...
somos elementos.

El problema de juntar los elementos,
es que si no se tiene cuidado
uno se pierde en el otro,
o todo se vuelve uno solo y amplificado.

Así que esta noche mírame,
y déjame saber si vale la pena perderme en ellos
por una noche, o mil de ellas...








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