martes, 6 de septiembre de 2011

El sueño.

Decidimos jugar a lo que no se juega... A lo que está prohibido, porque después de todo, somos como gatos.

Queremos hacer del platonismo algo sadista en muchos sentidos, porque es lo que inunda nuestras mentes y  debería callarse.

Jugamos con nuestros egos, porque es lo que nos sobra todo el tiempo. Tentamos a la suerte con el peligro. Sabemos que somos insensibles a las emociones comunes, pero sabemos recrearlas bien.


Conocemos perfectamente que estamos jugando con nosotros mismos, porque es un reflejo casi perfecto lo que tenemos en frente, y aún así sabemos con certeza que no podemos lastimar nada, que no hay nada que perder. Me tomas la mano, y la presionas contra tu pecho, puedo sentir tu corazón palpitar, y puedo mirar tus ojos y saber que algo no planificado y maravilloso pasará... Porque eres un gato, como yo. 

Luego despierto sabiendo que era un sueño, recorriendo mi cuerpo un escalofrío... Mi mente es ágil, mi piel no se queda atrás, te soñé una vez más.

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